1. Mezquita-Catedral
  2. Alcázar de los Reyes Cristianos
  3. Puente romano
  4. Torre de la Calahorra
  5. Puerta del Puente
  6. Triunfo de San Rafael
  7. Puerta de Almodóvar
  8. Campo Santo de los Mártires
  9. Molinos del río
10. Patios de la calle San Basilio
11. Museo Arqueológico
12. Sinagoga
13. Casa de las Bulas
14. Plaza del Potro
15. Plaza de la Corredera
16. Torre de la Malmuerta
17. Plaza de las Tendillas
18. Restos del Templo romano
19. Palacio de Viana
20. Iglesia de Santa Marina
21. Iglesia de San Nicolás
22. Iglesia de San Miguel
23. Iglesia de San Pablo
24. Plaza de Capuchinos
25. Jardines de la Merced
Córdoba - El embrujo cordobés 

PORTADA





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ÍNDICE DE LA RUTA


IMPRESIONES DEL VIAJERO


ROMANCE A CÓRDOBA


DEDICATORIA


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ÍNDICE DE LA RUTA



Día 1     :    Calles del Alcázar y la Judería



Día 2     :    El Alcázar y la Mezquita



Día 3     :    Las Tendillas y Capuchinos



Día 4     :    La Corredera y el Potro

 











 

IMPRESIONES DEL VIAJERO


        Esta vez prescindimos del coche y optamos por el AVE para pasar este fin de semana en Córdoba con parte de la familia con quien compartimos planificación. Sería ideal poder disponer de medio día más para visitar con calma algún museo o para acercarse a Medina Azahara.

        Hicimos esta ruta el mes de junio de 2001, pero aún es mejor en primavera, cuando están los naranjos en flor. A lo largo de la estación Córdoba encadena fiestas (Semana Santa, las Cruces, los Patios y la Feria) que son un motivo más para dejarse caer por este rincón andaluz.


J
   Lo mejor

        El saber vivir de los cordobeses que se manifiesta tanto en bullir de sus calles, donde conviven con naturalidad el vecino, el turista y mil y un oficios ambulantes (limpiabotas, florista, lotero, adivina o cicerone), como en su aprecio por la intimidad antigua de plazas, patios o tabernas.


L    Lo peor

        En algunos momentos, no poder dejar de ser turista para convertirse en paisano.











 

ROMANCE A CÓRDOBA


Es morena y cordobesa,
tiene aire de sultana
y corazón de princesa.

En Córdoba la encontré
cuando en la feria de mayo
las treinta mulas compré.

Comentando la corría
en la que Antonio Cañero
sacando su jaca hería
puso el rejón más certero
que había puesto en la vía,

estábamos Paco Gil,
Pedro, el de Puente Genil,
y el Niño Sabio de Lora
en la puerta el Mercantil
tomando una de "pastora".

¡Qué trajín! ¡Qué algarabía
con el bullir que no cesa,
en el que contribuía
la gracia y soberanía
de la mujer cordobesa!

No se puede figurar
el que aquello lo conoce,
cuando fuimos a comprar
la yegua, el rumor de las voces
de la calle Gondomar.

Como reguero de hormigas
las mujeres paseaban
y en el pecho toas llevaban
flores en lugar de espigas.

Entre mujeres y flores,
pasaban los domadores
por delante de nosotros,
luciendo sobre los potros
los atalajes mejores.

¡Vaya coches! ¡Vaya troncos,
donde los caballos broncos
mostraban todo su brío!
Iban los cocheros roncos
de tanto hablarle al gentío.

Entre aquella animación,
un grito de admiración
alarmó a la gente seria
cuando por la Concepción
se vio subir de la feria

el cuerpo más soberano,
más gallardo, más serrano
que viera del sol la luz
sobre un potro jerezano
del mejor hierro andaluz.

¡Vaya mujer con hechuras,
luciendo el traje campero
al sonar las herraúras
del caballo postinero!

Pues, ya ves si llevaría
el potro con gallardía,
que hasta el propio Cañero
tiró a su paso el sombrero
diciéndole una alegría.

Mezcla de gitana, reina llegó,
entre palmas y olés,
espuelas de oro en los pies
y por corona y por peina
un sombrero cordobés.

Al paso del alazán
la gente se descubría,
pues todo el mundo creía
que llegó el Gran Capitán,
el alma de Andalucía.

Le dio dos vueltas al paseo.
El potro con el braceo
no cabía en la ancha calle
y al compás del manoteo
quebraba su lindo talle.

Y aquella mujer preciosa,
de hermosura tan completa,
se iba meciendo orgullosa
como en la mejor maceta
se mece la mejor rosa.

Hablé con ella, fue mía...
Puse en ella mi alegría,
mis afanes y mis penas
y hoy por su gusto daría
más sangre que hay en mis venas.

Sé que no me pertenece,
que no es de mi condición.
¡Pero ya no hay solución!
¡El hombre siempre obedece
cuando manda el corazón!



Versión del romance de Julián Sánchez Prieto, el pastor-poeta,
al que puso melodía y voz el maestro Pepe Marchena.


Gracias a la amabilidad de Jesús Herrera, he podido corregir algunos errores de transcripción a partir del texto original del romance que puede encontrarse en la página

Otros Poetas 

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Auténtica Poesía 












 

DEDICATORIA


Dedicada a Carlos y Magali,

nuestros buenos amigos cordobeses

que nos descubrieron esta maravilla.

 

 



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