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[ I ] Gerineldo era un buen mozo, siervo del rey muy querido. Cuando sale del palacio, de hacer allí su servicio, en la puerta del palacio la infanta lo ha perseguido: -Gerineldo, Gerineldo, mi Gerineldo querido, ¡quién te pillara esta noche tres horas de mi albedrío! -No se burle la señora que criado vuestro he sido. -No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo. -Y ¿a qué hora, gran señora, se cumple lo prometido? -Entre las doce y la una, cuando el rey esté dormido. Daba vueltas Gerineldo daba vueltas al castillo. Y cuando ya comprendió que el rey estaba dormido con pasito sigiloso al cuarto la infanta ha ido. La infanta que lo aguardaba: -¿Quién ha sido el atrevido? -Gerineldo es, gran señora, que vengo a lo prometido. Lo ha cogido de la mano y a su cama lo ha subido. Se pusieron a luchar como mujer y marido. Con el trote de la lucha los dos se quedan dormidos. Llama el rey a Gerineldo que le alargue su vestido. Y unos dicen: no está en casa; y otros dicen: no ha salido. Y el rey, que lo sospechaba, al cuarto la infanta ha ido. Y si mato a Gerineldo, tanto como lo he querido, tan bien que me había | servido. Y si mato a la princesa queda mi reino perdido. Yo le meteré mi espada pa que sirva de testigo. Con el frío de la espada la infanta se ha estremecido: -¡Despiértate, Gerineldo, mi Gerineldo querido, que la espada de mi padre con nosotros ha dormido! -¡Y qué podré hacer yo ahora que no sea conocido! Me marcho por los jardines a pisar rosas y lirios. -No te asustes, Gerineldo y vuelve ya a tu servicio. Gerineldo fue ante el rey y la infanta lo ha seguido. –Perdónalo, padre mío, ya sabes lo sucedido. Solamente yo deseo me lo otorguéis por marido. Y el rey, que lo deseaba, el permiso ha concedido. -Y así tendré Gerineldo un hijo más muy querido. Y celebraron su boda muy llenos de regocijo. Fuentes:
Nieto, Petra
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[ II ] -Gerineldo, Gerineldo, paje del rey más querido, ¡quién te tuviera esta noche en mi jardín florecido! ¡Válgame Dios, Gerineldo, cuerpo que tienes tan lindo! -Como soy vuestro criado, señora, burláis conmigo. -No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo. -¿Y cuándo, señora mía, cumpliréis lo prometido? -Entre las doce y la una, que el rey estará dormido. Media noche ya es pasada, Gerineldo no ha venido. -¡Oh malhaya, Gerineldo, quien amor puso contigo! -Abráisme, la mi señora abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién a mi estancia se atreve? ¿Quién llama assí a mi postigo? -No os turbéis señora mía, que soy vuestro dulce amigo. Tomáralo por la mano y en el lecho lo ha metido. Entre juegos y deleites la noche se les ha ido y allá hacia el amanecer los dos se duermen vencidos. Despertado había el rey de un sueño despavorido: "O me roban a la infanta o traicionan el castillo". Aprisa llama a su paje pidiéndole los vestidos: -¡Gerineldo, Gerineldo, el mi paje más querido! Tres veces le había llamado, ninguna le ha respondido. Puso la espada en la cinta, adonde la infanta ha ido; vio a su hija, vio a su paje como mujer y marido. "¿Mataré yo a Gerineldo, a quien crié desde niño? Pues si matare a la infanta mi reino queda perdido. Pondré mi espada por medio, que me sirva de testigo." Y salióse hacia el jardín sin ser de nadie sentido. Rebullíase la infanta tres horas ya el sol salido; con el frior de la espada la dama se ha estremecido. -Levántate, Gerineldo, levántate, dueño mío: la espada del rey mi padre entre los dos ha dormido. -¿Y adónde iré, mi señora, que del rey no sea visto? -Vete por ese jardín cogiendo rosas y lirios; pesares que te vinieren yo los partiré contigo. -¿Dónde vienes, Gerineldo, tan mustio y descolorido? -Vengo del jardín, buen rey, por ver cómo ha florecido; la fragancia de una rosa la color me ha desvaído. -De esa rosa que has cortado mi espada será testigo. -Matadme, señor, matadme, bien lo tengo merecido. Ellos en estas razones, la infanta a su padre vino: -Rey y señor, no le mates mas dámelo por marido; o si lo quieres matar la muerte será conmigo. Fuentes: Romancero
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[ III ] Levantóse Gerineldo que al rey dejara dormido, fuese para la infanta donde estaba en el castillo. -Abráisme, dijo, señora, abráisme, cuerpo garrido. -¿Quién sois vos, el caballero, que llamáis a mi postigo? -Gerineldo soy, señora, vuestro tan querido amigo. Tomárala por la mano, en un lecho la ha metido, y besando y abrazando Gerineldo se ha dormido. Recordado había el rey de un sueño despavorido; tres veces lo había llamado, ninguna le ha respondido. -Gerineldo, Gerineldo, mi camarero pulido, si me andas en traición, trátasme como a enemigo. O dormías con la infanta o me has vendido el castillo. Tomó la espada en la mano, en gran saña va encendido, fuérase para la cama donde a Gerineldo vido. Él quisiéralo matar, mas criole de chiquito. Sacara luego la espada, entre entrambos la ha metido, porque desque recordase viese cómo era sentido. Recordado había la infanta y la espada ha conocido. -Recordaos, Gerineldo, que ya érades sentido, que la espada de mi padre yo me la he bien conocido. Fuentes: Romancero
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[ IV ] Una gran guerra se ha armado, una gran guerra se ha armado, entre España y Portugal, sí, sí, entre España y Portugal. Los ojos de mi Condesa, ya no cesan de llorar. -¿Por cuántos meses mi Conde, a la guerra te me vas? Yo los contaré por años, que por meses no hay lugar. -Si a los ocho yo no vengo, tú ya te puedes, casar. Pasaron los ocho años, y el Conde no viene ya. El padre dice a la hija: -¿Cómo no te casas ya? -No lo quiera el Dios del Cielo ni la santa Trinidad. Si mi marido está vivo, con él me quiero juntar. Échame la bendición, que le quiero ir a buscar. -Que la de Dios te acompañe, y que le llegues a hallar. Ponte el sombrero de paja, y lo mejor de tu ajuar. Y en los lugares que cruces, por él has de preguntar. Ya anduvo siete jornadas, y no halló con quién hablar. Ya dio con un pastorcito, con el ganado a pastar. -Dime, dime, pastorcito, dime, dime, la verdad. ¿De quién es ese ganado, que llevas a apacentar? -Es del Conde don Ramiro, que esta noche va a velar. Hoy se han matado las reses, mañana cuecen el pan, para que, al siguiente día, se pueda el Conde casar. -Vente, vente, pastorcito, que me tienes que guiar. -No puedo partir, señora, que el ganado se me va. -Si el ganado se te fuera, yo te lo sabré buscar, y si al fin no pareciere, yo te lo sabré pagar. Cuando iba ya el pastorcito, a la Condesa a enseñar, aquel Palacio del Rey, aquel que reluce más, y se acercaba a la puerta, a por el Conde llamar, una doncella bajaba, bajaba un triste real. -Qué poca, limosna es ésta, qué poca limosna dan, para ser un caballero, como el que vengo a buscar. Le bajaron una joya y un precioso delantal, pero ella no quiere nada, sólo quiere al Conde hablar. -Baja, baja, Conde mío, si me quieres escuchar. No me mires a estos ojos, que te solían mirar, no me mires a la boca, que te solía besar, no me mires a los brazos, con que te solía abrazar, no me mires a las manos, que te solían dar pan, no me mires a este anillo, que te ha costado un caudal. El Conde, lleno de gozo, se echó de pronto a llorar. -Ésta es mi primer mujer, ésta es mi primer mujer, con ella siempre he de estar, sí, sí, con ella siempre he de estar. Fuentes: Lolita
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[ V ] "Gerineldo, Gerineldo, caballero amigo mío, quién te pillara
esta noche
A las diez se acuesta
el conde
y a las doce de la noche
"¿Quién
habita en mi palacio,
"Soy Gerineldo, señora;
Lo ha cogido de la mano
dándole besos y
abrazos
A otro día por
la mañana
"Si mato a mi hija, la
reina,
y si mato a Gerineldo,
Les pondré la espada
en medio,
Se ha despertado la niña
"Levántate, Gerineldo;
porque la espada de mi
padre
Tírate por el balcón,
"¿Qué te
pasa, Gerineldo,
"La fragancia de la rosa
"No me niegues, Gerineldo,
"No se lo niego, rey conde,
"Antes que se ponga el
sol
Ya se anunciaron las guerras en Francia y en Portugal. Se llevaron a Gerineldo
"¿Para cuántos
años, conde?
si a los ocho no he venido,
Se pasan seis, siete y ocho...,
Un día puestos
en la mesa,
"¿Por qué
no te casas, hija?
"No me caso, padre mío,
Se viste de peregrina
de día por la montaña,
"¿De quién
es ese caballo
"Señora, del conde
Flores;
"¡Ay, quién
lo pudiera ver!
Su boquita con la mía,
"Señora, se lo
presento,
"Dame, conde, una limosna
que vengo de la Giralda
"Si vienes de la Giralda
"La pobre de tu condesa,
"¡Ay, quién
la pudiera ver!
"¿En qué
la conocerías,
"En el rostro de su cara
"El rostro se me ha caído,
"Eres un demonio, chiquilla,
"Yo no soy un demonio,
conde;
"Aquí le traigo
a su hija,
si virgen me la entregó,
Yo me voy con mi condesa,
Fuentes:
Bonillo Martínez, Ginés
El romance se reproduce con los
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[ VI ] "Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito pulido, quién pudiera esta
noche
"Como soy vuestro criado,
"No me burlo, Gerineldo,
A las diez se acuesta
el rey,
entre las doce y la una
A la una de la noche
"Que lo traiga Gerineldo,
El uno, que no está
en casa,
Se tiró el rey
de la cama
los ha cogido a los dos
"Esta espada dejo aquí
A lo frío de la
espada
"Levántate, Gerineldo,
que la espada de mi padre
se ha ido por esos jardines
"¿Qué te
pasa, Gerineldo,
"La fragancia de una rosa
Padre, ¿me da usted licencia para salir a buscar?" "Licencia la tienes dada
Se vistió de peregrina
caminando, caminando,
"Marinero, marinero
que me niegues la mentira
¿De quién
es aquel barquito
"Es del conde Gerineldo,
"Un doblón de oro
te doy
La ha cogido de la mano
le ha pedido una limosna
"¡Ay, qué
niña más bonita!
Si te pasaras por Francia
"No me pasaría por Francia
La princesa, como niña,
Fuentes: Cancionero
Este cancionero recoge también
- Don Bernardo
El romance se reproduce con los
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[ VII ] "Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito pulido, quién te pillara
esta noche
"Como soy vuestro criado,
"No me burlo, Gerineldo,
A las diez se acuesta
el rey,
y a eso de las once y
media
"Que lo suba Gerineldo
Unos dicen: no está
en casa;
El rey, que lo sospechaba,
con zapatillas de seda
Se los encontró
durmiendo
"¡Ay, que haría
yo
Si mato a la princesa
y si mato a Gerineldo
Pondré mi espada
por medio
A lo frío de la
espada
"Levántate, Gerineldo,
que la espada de mi padre
Me iré por esos
jardines
Y el rey, que estaba en
acecho,
"¿Dónde
vienes, Gerineldo,
"Vengo de vuestros jardines,
"Es mentira, Gerineldo,
"Hincó la rodilla
en tierra,
"Dame la muerte, buen
rey,
"No te mato, Gerineldo,
Para mañana a las
doce
"No lo permita mi Dios,
mujer que ha sido mi ama
Han inventado una guerra entre España y Portugal y nombran a Gerineldo
La princesa, que lo supo,
"Si a los siete años
no vuelvo
Pasan uno, pasan dos,
"La licencia quiero, padre,
"La licencia tienes, hija,
Se ha vestido de romera
Ha andado siete reinados,
En lo alto de un cerrete
"Vaquerillo, vaquerillo,
¿de quién
es ese ganado
"Es del conde Gerineldo
Al oír estas palabras
"Toma esta oncita de oro
La ha cogido de la mano
Ha pedido una limosna,
"No he visto cara más
fina
¿De dónde
eres, peregrina?"
"Eres el demonio, niña,
"No soy el demonio, conde,
Las fiestas y los torneos
Y la otra novia que tengo
Fuentes: Cancionero
Este cancionero recoge también dos
- Don Bernardo
El romance se reproduce con los
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[ VIII ] -Gerineldo, Gerineldo, Gerineldito pulido, ¡quién te
pillara esta noche
-Como soy vuestro criado,
-No me burlo, Gerineldo,
A las diez se acuesta
el rey,
y a eso de las once y
media
-Que lo suba Gerineldo
Unos dicen: no está
en casa;
El rey, que lo sospechaba,
con zapatillas de seda
Se los encontró
a los dos
"Si mato a mi hija infanta
y si mato a Gerineldo
Pondré mi espada
por medio
A lo frío de la
espada
-¡Levántate,
Gerineldo,
que la espada de mi padre
-¿Por dónde
me iré yo ahora?
Me iré por esos
jardines
Y el rey, que estaba en
acecho,
-¿Dónde
vienes, Gerineldo,
-Vengo de vuestro jardín,
señor,
-No me niegues, Gerineldo,
Hincó la rodilla
en tierra,
-Dame la muerte, buen
rey,
-No te mato, Gerineldo,
Para mañana a las
doce
Han inventado una guerra entre España y Portugal y nombran a Gerineldo
La princesa, que lo supo,
-Si a los siete años
no vuelvo
Pasan uno, pasan dos,
-La licencia quiero,
padre,
-La licencia tienes,
hija,
Se ha vestido de romera
Ha andado siete reinados,
En lo alto de una loma
-Vaquerillo, vaquerillo,
¿de quién
es ese ganado
-Es del conde Gerineldo
Al oír estas palabras
-Toma esta oncita de
oro
La ha cogido de la mano,
al pedir una limosna
-¡Ay, qué
niña tan bonita,
si te pasaras por Francia
-No me pasaré
por Francia:
-Las fiestas y los torneos
y la otra novia que tengo
Fuentes:
Carmen Carrillo López
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