EL GALLO QUIRICO Cuentos nocturnos © 2005

H abía una vez un gallo presumido y mentiroso que se llamaba Gallo Quirico. Un día recibió una invitación de boda, pues, al domingo siguiente se casaba el Tío Perico.

Gallo Quirico se puso muy contento y, así que llegó el día señalado, se levantó muy temprano, se arregló y se puso su mejor traje de plumas doradas y de colores y se encaminó hacia la boda.





Pero, cuando iba por el camino, se encontró en un charquito a nuestro amigo Gusanito y, al ver al Gallo Quirico le preguntó:

— ¿Adónde vas, Gallo Quirico, con ese traje de plumas tan rico?

— Voy a la boda de Tío Perico.

— ¡Llévame contigo, Gallo Quirico!

— ¡Ah, pues mira, aprovecho que aún no he desayunado hoy!

Y de un gran picotazo se tragó al pobre Gusanito y, claro, se manchó de barro el pico.



Siguió nuestro gallo camino adelante presumiendo de lo guapo y apuesto que iba y, en esto, se encontró con Mama Oveja, que le dijo:

— ¿Adónde vas, Gallo Quirico, con ese traje de plumas tan rico y todo de barro manchado tu pico? ¡Ja, ja, ja!

— ¡Por favor, Mama Oveja, límpiame el pico, que voy a la boda de Tío Perico!

— Está bien, Gallo Quirico, pero antes dime: ¿dónde está Gusanito?

— ¿Qué se yo, qué sé yo? ¡Que lo busque el que sea más listo!



Y dijo entonces Mama Oveja:

— ¡Gusano, Gusanito, dónde estás que hoy no te he visto!

— ¡Aquí estoy, en la tripa de Gallo Quirico, que me lleva a la boda de Tío Perico!

— ¿Has visto, has visto, mal bicho Quirico? ¿Por qué me has mentido? ¡Toma, toma, límpiate el pico!

— ¡Co, co, co, co! —se quejó Gallo Quirico. Y se alejó dolorido por los palos que le dio Mama Oveja.



Pero pronto lo olvidó y Gallo Quirico seguía presumiendo camino de la boda de Tío Perico. De pronto, se encontró a Mama Fuego que le dijo:

— ¡Buenos días, Gallo Quirico! ¿adónde vas con ese traje de plumas tan rico y todo de barro manchado tu pico?

— ¡Aquí estoy, en la tripa de Gallo Quirico, que me lleva a la boda de Tío Perico!

— Voy a la boda de Tío Perico, pero, ¡por favor, Mama Fuego, límpiame el pico!

— Conforme, Gallo Quirico, pero antes dime: ¿dónde está Gusanito?

— ¿Qué se yo, qué sé yo? ¡Que lo busque el que sea más listo!



Y dijo Mama Fuego:

— ¡Gusano, Gusanito, dónde estás que hoy no te he visto!

— ¡Aquí estoy, en la tripa de Gallo Quirico, que me lleva a la boda de Tío Perico!

— ¿Has visto, has visto, mal bicho Quirico? ¿Por qué me has mentido? ¡Toma, toma, límpiate el pico!

— ¡Co, co, co, co! —se quejó Gallo Quirico, dolorido por las llamas y con las plumas quemadas; horrible se quedó el mentiroso gallo.



Siguió camino adelante y se encontró a Mama Nube que con mucha ironía le preguntó:

— ¿Adónde vas, Gallo Quirico, con el traje quemado y el pico tan sucio de barro?

— Voy a la boda de Tío Perico, pero, ¡por favor, Mama Nube, límpiame el traje y el pico!

— Muy bien, Gallo Quirico, pero dime: ¿dónde está nuestro amigo Gusanito?

— ¿Qué se yo, qué sé yo? ¡Que lo busque el que sea más listo!



Y dijo Mama Nube:

— ¡Gusano, Gusanito, dónde estás que hoy no te he visto!

— ¡Aquí estoy, en la tripa de Gallo Quirico, que me lleva a la boda de Tío Perico!

— ¿Has visto, mentiroso Gallo Quirico? ¿Por qué me has mentido? ¡Límpiate tú las plumas y el pico!



Y Mama Nube descargó todo el agua que llevaba encima de Gallo Quirico, que quedó horrible, con las plumas quemadas, lleno de agua y de barro.



Por fin llegó a la boda y un cocinero que lo vio se dijo: "¡Mira por dónde aquí viene el pollo que me faltaba para el guiso!". En un tris lo cogió y lo guisó y, cuando se lo estaban comiendo, dijo uno de los invitados:

— ¡Mirad en mi plato quién hay!



Era Gusanito que estaba vivo y, al saberlo, todos se pusieron muy contentos y celebraron la boda cantando y bailando.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.





¿Abandonas a tus amigos para servir a extraños?





Por Carmen Carrillo López,
a partir de un relato radiofónico






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