GERINELDO
 
Versiones de 'Gerineldo'
 

 







































*

VERSIONES SIMPLES
( I a III )
"ROMANCE DE GERINELDO"



[  I  ]

  Gerineldo era un buen mozo,
  siervo del rey muy querido.

  Cuando sale del palacio,
  de hacer allí su servicio,

  en la puerta del palacio
  la infanta lo ha perseguido:

  - Gerineldo, Gerineldo,
  mi Gerineldo querido,

  ¡quién te pillara esta noche
  tres horas de mi albedrío!

  - No se burle la señora
  que criado vuestro he sido.

  - No me burlo, Gerineldo,
  que de veras te lo digo.

  - Y ¿a qué hora, gran señora
  se cumple lo prometido?

  - Entre las doce y la una,
  cuando el rey esté dormido.

  Daba vueltas Gerineldo
  daba vueltas al castillo.

  Y cuando ya comprendió
  que el rey estaba dormido

  con pasito sigiloso
  al cuarto la infanta ha ido.

  La infanta que lo aguardaba:
  - ¿Quién ha sido el atrevido?

  - Gerineldo es, gran señora,
  que vengo a lo prometido.

  Lo ha cogido de la mano
  y a su cama lo ha subido.

  Se pusieron a luchar
  como mujer y marido.

  Con el trote de la lucha
  los dos se quedan dormidos.

  Llama el rey a Gerineldo
  que le alargue su vestido.

  Y unos dicen: no está en casa;
  y otros dicen: no ha salido.

  Y el rey, que lo sospechaba,
  al cuarto la infanta ha ido.

  Y si mato a Gerineldo,
  tanto como lo he querido,

  tan bien que me había
                        |  servido.

  Y si mato a la princesa
  queda mi reino perdido.

  Yo le meterémi espada
  pa que sirva de testigo.

  Con el frío de la espada
  la infanta se ha estremecido:

  - ¡Despiértate, Gerineldo,
  mi Gerineldo querido,

  que la espada de mi padre
  con nosotros ha dormido!

  - ¡Y qué podré hacer yo ahora
  que no sea conocido!

  Me marcho por los jardines
  a pisar rosas y lirios.

  - No te asustes, Gerineldo
  y vuelve ya a tu servicio.

  Gerineldo fue ante el rey
  y la infanta lo ha seguido.

  Perdónalo, padre mío,
  ya sabes lo sucedido.

  Solamente yo deseo
  me lo otorguéis por marido.

  Y el rey, que lo deseaba,
  el permiso ha concedido.

  - Y así tendré Gerineldo
  un hijo más muy querido.

  Y celebraron su boda
  muy llenos de regocijo.
~




















 Fuentes:

 Nieto, Petra
 Romance de Gerineldo.
 En : La voz antigua, 5. Miranda
 del Castañar (Salamanca).
 Madrid : Guimbarda, 1981.


[  II  ]

  - Gerineldo, Gerineldo,
  paje del rey más querido,

  ¡quién te tuviera esta noche
  en mi jardín florecido!

  ¡Válgame Dios, Gerineldo,
  cuerpo que tienes tan lindo!

  - Como soy vuestro criado,
  señora, burláis conmigo.

  - No me burlo, Gerineldo,
  que de veras te lo digo.

  -¿Y cuándo, señora mía,
  cumpliréis lo prometido?

  - Entre las doce y la una,
  que el rey estará dormido.

  Media noche ya es pasada,
  Gerineldo no ha venido.

  -¡Oh malhaya, Gerineldo,
  quien amor puso contigo!

  - Abráisme, la mi señora
  abráisme, cuerpo garrido.

  -¿Quién a mi estancia se atreve?
  ¿Quién llama assí a mi postigo?

  - No os turbéis señora mía,
  que soy vuestro dulce amigo.

  Tomáralo por la mano 
  y en el lecho lo ha metido.

  Entre juegos y deleites
  la noche se les ha ido

  y allá hacia el amanecer
  los dos se duermen vencidos.

  Despertado había el rey
  de un sueño despavorido:

  "O me roban a la infanta
  o traicionan el castillo".

  Aprisa llama a su paje
  pidiéndole los vestidos:

  -¡Gerineldo, Gerineldo,
  el mi paje más querido!

  Tres veces le había llamado,
  ninguna le ha respondido.

  Puso la espada en la cinta,
  adonde la infanta ha ido;

  vio a su hija, vio a su paje
  como mujer y marido.

  "¿Mataré yo a Gerineldo,
  a quien crié desde niño?

  Pues si matare a la infanta
  mi reino queda perdido.

  Pondré mi espada por medio,
  que me sirva de testigo."

  Y salióse hacia el jardín
  sin ser de nadie sentido.

  Rebullíase la infanta
  tres horas ya el sol salido;

  con el frior de la espada
  la dama se ha estremecido.

  -Levántate, Gerineldo,
  levántate, dueño mío:

  la espada del rey mi padre
  entre los dos ha dormido.

  ¿Y adónde iré, mi señora,
  que del rey no sea visto?

  - Vete por ese jardín
  cogiendo rosas y lirios;

  pesares que te vinieren
  yo los partiré contigo.

  - ¿Dónde vienes, Gerineldo,
  tan mustio y descolorido?

  - Vengo del jardín, buen rey,
  por ver cómo ha florecido;

  la fragancia de una rosa
  la color me ha desvaído.

  De esa rosa que has cortado
  mi espada será testigo.

  Matadme, señor, matadme,
  bien lo tengo merecido.

  Ellos en estas razones,
  la infanta a su padre vino:

  - Rey y señor, no le mates
  mas dámelo por marido;

  o si lo quieres matar
  la muerte será conmigo.
~




 

 Romancero 
 El romancero.
 Estudio, notas y comentarios
 de texto por Giuseppe di Stefano.
 2ª ed. Madrid : Narcea, D.L. 1978.


[  III  ]

  Levantóse Gerineldo
  que al rey dejara dormido,

  fuese para la infanta
  donde estaba en el castillo.

  - Abráisme, dijo, señora,
  abráisme, cuerpo garrido.

  - ¿Quién sois vos, el caballero,
  que llamáis a mi postigo?

  -Gerineldo soy, señora,
  vuestro tan querido amigo.

  Tomárala por la mano,
  en un lecho la ha metido,

  y besando y abrazando
  Gerineldo se ha dormido.

  Recordado había el rey
  de un sueño despavorido;

  tres veces lo había llamado,
  ninguna le ha respondido.

  - Gerineldo, Gerineldo,
  mi camarero pulido,

  si me andas en traición,
  trátasme como a enemigo.

  O dormías con la infanta
  o me has vendido el castillo.

  Tomó la espada en la mano,
  en gran saña va encendido,

  fuérase para la cama
  donde a Gerineldo vido.

  Él quisiéralo matar,
  mas criole de chiquito.

  Sacara luego la espada,
  entre entrambos la ha metido,

  porque desque recordase
  viese cómo era sentido.

  Recordado había la infanta
  y la espada ha conocido.

  - Recordaos, Gerineldo,
  que ya érades sentido,

  que la espada de mi padre
  yo me la he bien conocido.
~










































































 

 Romancero
 El romancero viejo.
 Biblioteca Virtual Miguel de
 Cervantes.

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes



VERSIONES SIMPLES
( IV )
"LA BODA ESTORBADA", "LA PEREGRINA" o "LA CONDESITA"



[  IV  ]

  Una gran guerra se ha armado,
  una gran guerra se ha armado,
  entre España y Portugal,

  sí, sí,
  entre España y Portugal.

  Los ojos de mi Condesa,
  ya no cesan de llorar.

  - ¿Por cuántos meses mi Conde,
  a la guerra te me vas?

  Yo los contaré por años,
  que por meses no hay lugar.

  - Si a los ocho yo no vengo,
  tú ya te puedes, casar.

  Pasaron los ocho años,
  y el Conde no viene ya.

  El padre dice a la hija:
  - ¿Cómo no te casas ya?

  - No lo quiera,el Dios del Cielo
  ni la santa Trinidad.

  Si mi marido está vivo,
  con él me quiero juntar.

  Échame la bendición,
  que le quiero ir a buscar.

  - Que la de Dios te acompañe,
  y que le llegues a hallar.

  Ponte el sombrero de paja,
  y lo mejor de tu ajuar.

  Y en los lugares que cruces,
  por él has de preguntar.

  Ya anduvo siete jornadas,
  y no halló,con quién hablar.

  Ya dio con un pastorcito,
  con el ganado a pastar.

  - Dime, dime, pastorcito,
  dime, dime, la verdad.

  ¿De quién es ese ganado,
  que llevas a apacentar?

  - Es del Conde don Ramiro,
  que esta noche va a velar.

  Hoy se han matado las reses,
  mañana cuecen el pan,

  para que, al siguiente día,
  se pueda el Conde casar.

  - Vente, vente, pastorcito,
  que me tienes que guiar.

  - No puedo partir, señora,
  que el ganado se me va.

  - Si el ganado se te fuera,
  yo te lo sabré buscar,

  y si al fin no pareciere,
  yo te lo sabré pagar.

  Cuando iba ya el pastorcito,
  a la Condesa a enseñar,

  aquel Palacio del Rey,
  aquel que reluce más,

  y se acercaba a la puerta,
  a por el Conde llamar,

  una doncella bajaba,
  bajaba un triste real.

  - Qué poca, limosna es ésta,
  qué poca limosna dan,

  para ser un caballero,
  como el que vengo a buscar.

  Le bajaron una joya
  y un precioso delantal,

  pero ella no quiere nada,
  sólo quiere al Conde hablar.

  - Baja, baja, Conde mío,
  si me quieres escuchar.

  No me mires a estos ojos,
  que te solían mirar,

  no me mires a la boca,
  que te solía besar,

  no me mires a los brazos,
  con que te solía abrazar,

  no me mires a las manos,
  que te solían dar pan,

  no me mires a este anillo,
  que te ha costado un caudal.

  El Conde, lleno de gozo,
  se echó de pronto a llorar.

  - Ésta es mi primer mujer,
  ésta es mi primer mujer,
  con ella siempre he de estar,

  sí, sí,
  con ella siempre he de estar.
~



 Fuente:

 Lolita
 Lolita - Cantares y juegos de
 las niñas
 [recopilado por]
 Augusto C. Santiago y Gadea



VERSIONES DOBLES
( V a VIII )
"ROMANCE DE GERINELDO"
¾
"LA BODA ESTORBADA", "LA PEREGRINA" o "LA CONDESITA"



[  V  ]

  "Gerineldo, Gerineldo,
  caballero amigo mío,

  quién te pillara esta noche
  tres horas a mi albedrío."

  A las diez se acuesta el conde
  a las once se ha dormido,

  y a las doce de la noche
  se siente un gran ruido.

  "¿Quién habita en mi palacio,
  quién habita en mi albedrío?"

  "Soy Gerineldo, señora;
  vengo a lo prometido."

  Lo ha cogido de la mano
  y lo mete en su albedrío,

  dándole besos y abrazos
  como mujer y marido.

  A otro día por la mañana
  el conde los había visto:

  "Si mato a mi hija, la reina,
  dejo el placio perdido;

  y si mato a Gerineldo,
  que lo tengo desde niño...

  Les pondré la espada en medio,
  que les sirva de testigo."

  Se ha despertado la niña
  tres horas el sol salido.

  "Levántate, Gerineldo;
  que mi padre nos ha visto;

  porque la espada de mi padre
  entre los dos ha dormido.

  Tírate por el balcón,
  buscando flores y lirios."

  "¿Qué te pasa, Gerineldo,
  que estás tan descolorido?"

  "La fragancia de la rosa
  el color se lo ha comido."

  "No me niegues, Gerineldo,
  que con mi hija has dormido."

  "No se lo niego, rey conde,
  que con su hija he dormido."

  "Antes que se ponga el sol
  tienes que ser su marido."

¾ · ¾   
  Ya se anunciaron las guerras
  en Francia y en Portugal.

  Se llevaron a Gerineldo
  de capitán general.

  "¿Para cuántos años, conde?
  Para siete, nada más;

  si a los ocho no he venido,
  condesa, te casarás."

  Se pasan seis, siete y ocho...,
  el conde al venir está.

  Un día puestos en la mesa,
  su padre le vino a hablar:

  "¿Por qué no te casas, hija?
  ¿Por qué no te has de casar?"

  "No me caso, padre mío,
  que el conde al venir está."

  Se viste de peregrina
  y por esos mundos va:

  de día por la montaña,
  de noche por la ciudad.

  "¿De quién es ese caballo
  que siento yo relinchar?"

  "Señora, del conde Flores;
  mañana se va a casar."

  "¡Ay, quién lo pudiera ver!
  ¡Ay, quién le pudiera hablar!

  Su boquita con la mía,
  ¡quién la pudiera juntar!"

  "Señora, se lo presento,
  con gusto y amabilidad."

  "Dame, conde, una limosna
  que bien me la puedes dar:

  que vengo de la Giralda
  pidiendo un pedazo de pan."

  "Si vienes de la Giralda
  traerás mucho que contar."

  "La pobre de tu condesa,
  que no para de llorar."

  "¡Ay, quién la pudiera ver!
  ¡Ay , quién le pudiera hablar!"

  "¿En qué la conocerías,
  o en qué la conocerás?"

  "En el rostro de su cara
  tiene un bonito lunar."

  "El rostro se me ha caído,
  pero el lunar aquí está."

  "Eres un demonio, chiquilla,
  que me has venido a buscar."

  "Yo no soy un demonio, conde;
  soy tu mujer de verdad.

  Aquí le traigo a su hija,
  que se la vengo a entregar;

  si virgen me la entregó,
  virgen se la vengo a dar."

  "Yo me voy con mi condesa,
  que me ha venido a buscar."

~



 Fuentes:

 Bonillo Martínez, Ginés
 Un Romance de Gerineldo
 en Zurgena (Almería).
 En : Revista Warqal. Instituto
 Cura Valera de Huércal-Overa  (Almería).
 Zurgena : 1993-94.

Revista Gerineldo

 Esta versión doble aparece en la dirección
 del enlace. El romance se reproduce aquí
 en versos octosílabos y con los diálogos
 entrecomillados a efectos de comparación
 con las demás versiones.
 


[  VI  ]

  "Gerineldo, Gerineldo,
  Gerineldito pulido,

  quién pudiera esta noche
  tenerte a mi albedrío."

  "Como soy vuestro criado,
  señora, os burláis conmigo."

  "No me burlo, Gerineldo,
  que de veras te lo digo.

  A las diez se acuesta el rey,
  y a las once está dormido,

  entre las doce y la una
  tengo a mi dueño perdido."

  A la una de la noche
  el rey pide su vestido.

  "Que lo traiga Gerineldo,
  Gerineldito pulido."

  El uno, que no está en casa,
  el otro, que yo no lo he visto.

  Se tiró el rey de la cama
  y al cuarto fue dirigido,

  los ha cogido a los dos
  como a mujer y marido.

  "Esta espada dejo aquí
  pa que sirva de testigo."

  A lo frío de la espada
  la princesa lo ha sentido.

  "Levántate, Gerineldo,
  que somos los dos perdidos,

  que la espada de mi padre
  entre los dos ha dormido;"

  se ha ido por esos jardines
  a buscar rosas y lirios.

  "¿Qué te pasa, Gerineldo,
  que estás triste y afligido?"

  "La fragancia de una rosa
  me ha trastornado el sentido."

¾ · ¾
  Padre, ¿me da usted licencia
  para salir a buscar?"

  "Licencia la tienes dada
  y también la libertad."

  Se vistió de peregrina
  y lo ha salido a buscar;

  caminando, caminando,
  se ha encontrado con el mar.

  "Marinero, marinero
  de la Santa Trinidad,

  que me niegues la mentira
  y me digas la verdad.

  ¿De quién es aquel barquito
  que ha acabado de llegar?"

  "Es del conde Gerineldo,
  mañana se va a casar."

  "Un doblón de oro te doy
  si me llevas donde está."

  La ha cogido de la mano
  y se han ido para allá,

  le ha pedido una limosna
  y el conde se la fue a dar.

  "¡Ay, qué niña más bonita!
  ¡ay, qué niña más salá!

  Si te pasaras por Francia
  donde mi mujer está."

  "No me pasaría por Francia
  que enfrente la tienes ya."

  La princesa, como niña,
  al suelo cayó insultá. 
 

~





























































 Cancionero
 [Versión de Beas de Segura (Jaén)]
 Cancionero popular de Jaén
 [recopilado por]
 María Dolores Torres
 Rodríguez de Gálvez.
 Jaén : Instituto de Estudios
 Giennenses, 1972.

 Este cancionero recoge también dos
 romances basados en la historia de
 Gerineldo:

 - Don Bernardo
 [versión de Jódar (Jaén)]


 - Conde Flores
 [versión de Cambil (Jaén)]

 La presente versión doble se reproduce
 con los diálogos entrecomillados para
 facilitar su lectura.
 



[  VII  ]

  "Gerineldo, Gerineldo,
  Gerineldito pulido,

  quién te pillara esta noche
  tres horas a mi albedrío."

  "Como soy vuestro criado,
  señora, os burláis conmigo.

  "No me burlo, Gerineldo,
  que de veras te lo digo."

  A las diez se acuesta el rey,
  a las once está dormido

  y a eso de las once y media
  pide el rey su vestido.

  "Que lo suba Gerineldo
  que es mi paje más querido.

  Unos dicen: no está en casa;
  otros dicen: no ha venido.

  El rey, que lo sospechaba,
  al cuarto la infanta ha ido,

  con zapatillas de seda
  pa que no fuera sentido.

  Se los encontró durmiendo
  como mujer y marido.

  "¡Ay, que haría yo
  ahora, Dios mío!

  Si mato a la princesa
  mi reino será perdido

  y si mato a Gerineldo
  lo he criado desde niño.

  Pondré mi espada por medio
  que les sirva de testigo."

  A lo frío de la espada
  la princesa dio un chillido.

  "Levántate, Gerineldo,
  que somos los dos perdidos,

  que la espada de mi padre
  entre los dos ha dormido."
  
  "¿Por dónde me iré yo ahora?
  ¿por dónde me iré, Dios mío?

  Me iré por esos jardines
  a coger rosas y lirios."

  Y el rey, que estaba en acecho,
  al encuentro le ha salido.

  "¿Dónde vienes, Gerineldo,
  tan triste y descolorido?"

  "Vengo de vuestros jardines,
  de coger rosas y lirios."

  "Es mentira, Gerineldo,
  con la princesa has dormido."

  "Hincó la rodilla en tierra,
  de esta manera le dijo:

  "Dame la muerte, buen rey,
  que lo tengo merecido."

  "No te mato, Gerineldo,
  que te crié desde niño.

  Para mañana a las doce
  seréis mujer y marido."

  "No lo permita mi Dios,
  ni la Virgen de la Estrella,

  mujer que ha sido mi ama
  que me case yo con ella."

¾ · ¾   
  Han inventado una guerra
  entre España y Portugal

  y nombran a Gerineldo
  de capitán general.

  La princesa, que lo supo,
  no cesaba de llorar.

  "Si a los siete años no vuelvo
  tú ya te puedes casar."

  Pasan uno, pasan dos,
  los siete pasaron ya.

  "La licencia quiero, padre,
  para salir a buscar."

  "La licencia tienes, hija,
  la licencia tienes ya."

  Se ha vestido de romera
  y le ha salido a buscar.

  Ha andado siete reinados,
  no lo ha podido encontrar.

  En lo alto de un cerrete
  oye un becerro balar.

  "Vaquerillo, vaquerillo,
  por la Virgen del Pilar,

  ¿de quién es ese ganado
  con tanta cruz y señal?"

  "Es del conde Gerineldo
  que pronto se va a casar."

  Al oír estas palabras
  se ha caído desmayá.

  "Toma esta oncita de oro
  y llévame donde está."

  La ha cogido de la mano
  la ha llevado hasta el portal.

  Ha pedido una limosna,
  sale el conde y se la da.

  "No he visto cara más fina
  ni rosa tan encarná.

  ¿De dónde eres, peregrina?"
  "Soy de España natural."

  "Eres el demonio, niña,
  que me has venido a buscar."

  "No soy el demonio, conde,
  soy tu esposa natural."

  Las fiestas y los torneos
  para la princesa irán.

  Y la otra novia que tengo
  a un convento se irá.

~



 Fuentes:

 Cancionero
 [Versión de Jaén capital]
 Cancionero popular de Jaén
 [recopilado por]
 María Dolores Torres
 Rodríguez de Gálvez.
 Jaén : Instituto de Estudios
 Giennenses, 1972.

 Este cancionero recoge también dos
 romances basados en la historia de
 Gerineldo:

 - Don Bernardo
 [versión de Jódar (Jaén)]


 - Conde Flores
 [versión de Cambil (Jaén)]

 La presente versión doble se reproduce
 con los diálogos entrecomillados para
 facilitar su lectura.
 



[  VIII  ]

  - Gerineldo, Gerineldo,
  Gerineldito pulido,

  ¡quién te pillara esta noche
  tres horas a mi albedrío!

  - Como soy vuestro criado,
  señora, os burláis conmigo.

  - No me burlo, Gerineldo,
  que de veras te lo digo.

  A las diez se acuesta el rey,
  a las once está dormido

  y a eso de las once y media
  pide el rey su vestido.

  - Que lo suba Gerineldo
  que es mi paje más querido.

  Unos dicen: no está en casa;
  y otros que no lo habían visto.

  El rey, que lo sospechaba,
  al cuarto fue dirigido,

  con zapatillas de seda
  pa que no fuera sentido.

  Se los encontró a los dos
  como mujer y marido.

  "Si mato a mi hija infanta
  dejo el palacio perdido

  y si mato a Gerineldo
  lo he criado desde niño.

  Pondré mi espada por medio
  pa que sirva de testigo."

  A lo frío de la espada
  la princesa lo ha sentido:

  - ¡Levántate, Gerineldo,
  que somos los dos perdidos,

  que la espada de mi padre
  entre los dos ha dormido!

  - ¿Por dónde me iré yo ahora?
  ¿por dónde me iré, Dios mío?

  Me iré por esos jardines
  a coger rosas y lirios.

  Y el rey, que estaba en acecho,
  al encuentro le ha salido.

  - ¿Dónde vienes, Gerineldo,
  tan triste y descolorido?

  - Vengo de vuestro jardín, señor,
  de coger rosas y lirios.

  - No me niegues, Gerineldo,
  que con mi hija has dormido.

  Hincó la rodilla en tierra,
  de esta manera le dijo:

  - Dame la muerte, buen rey,
  que yo la culpa he tenido.

  - No te mato, Gerineldo,
  que te crié desde niño.

  Para mañana a las doce
  seréis mujer y marido. DIR>

¾ · ¾   
  Han inventado una guerra
  entre España y Portugal

  y nombran a Gerineldo
  de capitán general.

  La princesa, que lo supo,
  no cesaba de llorar.

  - Si a los siete años no vuelvo
  tú ya te puedes casar.

  Pasan uno, pasan dos,
  los siete pasaron ya.

  - La licencia quiero, padre,
  para salir a buscar.

  - La licencia tienes, hija,
  la licencia tienes ya.

  Se ha vestido de romera
  y le ha salido a buscar.

  Ha andado siete reinados,
  no lo ha podido encontrar.

  En lo alto de una loma
  oye un becerro balar.

  - Vaquerillo, vaquerillo,
  por la Virgen del Pilar,

  ¿de quién es ese ganado
  con tanta cruz y señal?

  - Es del conde Gerineldo
  que pronto se va a casar.

  Al oír estas palabras
  se ha caído desmayá.

  - Toma esta oncita de oro
  y llévame adonde está.

  La ha cogido de la mano,
  la ha llevado hasta el portal;

  al pedir una limosna
  Gerineldo salió a dar.

  - ¡Ay, qué niña tan bonita,
  ay, qué niña tan salá,

  si te pasaras por Francia
  donde mi mujer está!

  - No me pasaré por Francia:
  delante la tienes ya.

  Las fiestas y los torneos
  para la princesa irán

  y la otra novia que tengo
  en el convento la vida se pasará.

~














 

 Carmen Carrillo López
 [Versión de Jaén capital]
 Transmisión oral.




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